La entrevista del mes: Manuel Álvarez, Director de proyectos de Ambar.

  1. ¿Recuerdas cómo fue tu primer día en Ambar y tus primeras impresiones de la empresa?

Lo recuerdo perfectamente. Fue el 15 de julio de 1997. Estaba estudiando FP2 en Electrónica y me subí al tren en Puente San Miguel con los nervios lógicos de quien empieza su primer trabajo.

La oficina me impactó por lo austera que era. Era un espacio pequeño y con muy poca luz; de hecho, en la planta de arriba el techo era tan bajo que tenías que moverte casi agachado. Nuestra primera base operativa no parecía una oficina técnica convencional, sino un centro de operaciones volcado totalmente en el trabajo. No sobraba nada.

Pablo Gómez, el director ejecutivo de la empresa, no perdió el tiempo y me asignó mi primera misión: “Tienes 2 meses y medio para localizar cada toma y enlace en Valdecilla y en la Residencia Cantabria para dibujarlo luego en CAD”. No hablábamos de unos cientos de tomas, sino unas cuantas miles”. Aquel inicio fue clave porque no empecé en un despacho, sino a pie de obra.

Mapear el «sistema nervioso» de un hospital me enseñó, desde el primer día, la importancia de nuestro trabajo en infraestructuras críticas y la exigencia de ser útil desde el minuto uno. Además fui muy consciente desde el principio de cómo esa infraestructura de cables ayudaba a un hospital y a sus servicios en su día a día.

  1. ¿Cómo terminaste trabajando aquí?

Acabé Electrónica en el Instituto Zapatón y lo que quería era dejar los libros y aprender un oficio de verdad. Mi madre se enteró por una conocida de que se montaba una empresa de teleco en Santander y me avisó.

No lo pude dudar, mandé el currículum porque yo buscaba un sitio donde mancharme las manos y aprender sobre el terreno. Tuve la suerte de entrar en una empresa que siempre ha valorado a la gente con ganas de trabajar y, sobre todo, de enseñar a los demás.

 

  1. ¿Cómo era el equipo en los primeros años y cómo estabais organizados?

Éramos pocos e íbamos todos a una. Por aquel entonces la información fluía sin tanto lío de procesos ni reuniones que hoy, a veces, te frenan. Estábamos muy unidos. Los veteranos te enseñaban todo y los chavales teníamos un hambre de aprender increíble.

No había jefes y empleados como tales, éramos una unidad operativa que funcionaba rápido. Si había un problema, daba igual quién fueras, se arreglaba y punto. Me acuerdo que hace 25 años, con un cliente importante, soltamos los bolis, nos pusimos el mono y bajamos todos a tirar cable. Ese espíritu de arrimar el hombro es lo que nos hizo diferentes.

 

  1. ¿Cuál dirías que ha sido el mayor cambio en la empresa desde sus inicios hasta ahora?

Sin duda, pasar de ser algo casi «artesanal» a ser puramente estratégicos. Al principio íbamos a ejecutar, hoy diseñamos soluciones complejas que son críticas para que la sociedad y el país funcionen: hospitales, industrias, aeropuertos, puertos marítimos, operadores de energía, agua, telecomunicaciones, ….

El mercado ahora vuela y te exige mejorar cada día. Ya no vale solo con saber la técnica de campo. Ahora el valor está en saber qué va a necesitar el cliente mañana.

Hemos crecido mucho, somos un referente, pero lo que más me gusta es que, en el fondo, seguimos manteniendo el mismo rigor y compromiso que cuando empezamos.

 

  1. ¿Hubo algún proyecto o logro en los primeros años que recuerdes con especial orgullo?

Sin duda, mi primera misión: el verano del 97 mapeando Valdecilla y la Residencia Cantabria. Sobre el papel era dibujo técnico, pero para mí fue un máster acelerado. Pasaba las mañanas analizando cada pasillo para localizar con exactitud cada toma y enlace. Representar ese «sistema nervioso» fue la prueba de fuego que me confirmó que estaba en el lugar adecuado para afrontar retos de gran envergadura.

Con los años han llegado premios y reconocimientos, pero el mayor logro para mí no es el galardón. Lo que realmente me llena es comprobar que los diseños que hacemos hoy permiten que un hospital, una fábrica o una red de energía funcionen con máxima eficiencia. Saber que nuestro trabajo mejora sectores esenciales es lo que da sentido a toda mi trayectoria.

 

  1. ¿Y algún cliente?

Más que un nombre, me quedo con la confianza que nos tienen en Sanidad, Energía o Industria. Yo no distingo entre clientes grandes o pequeños, he visto de todo, pymes que ahora son gigantes y grandes que han sufrido.

Yo lo tengo claro. No vendemos cajas, diseñamos soluciones para que el cliente trabaje mejor. Si le arreglas el problema con precisión, el cliente gana y nosotros también.

Para mí, el éxito es que te llamen a ti cuando tienen un lío gordo porque saben que vas a responder.

 

  1. Cuéntanos en qué consiste tu trabajo como director de Ingeniería de Preventa en la actualidad.

Básicamente, mi trabajo es que los proyectos nazcan bien, con una base técnica sólida. No hago números sobre el papel; diseño cosas que funcionen de verdad en el mundo real. Me apoyo en mis 30 años de experiencia, desde tirar cable en un hospital a negociar fuera, para ver los riesgos antes de que aparezcan.

En Preventa unimos lo que el cliente necesita con lo que la ingeniería puede dar. Trato de que el equipo comparta lo que sabe y que el cliente esté tranquilo porque sabe que, si lo firma Ambar, el proyecto va con todo el rigor del mundo. No siempre es fácil, pero siempre damos la cara, sobre todo cuando las cosas se ponen difíciles.

 

  1. ¿Cómo ha evolucionado tu rol en Ambar a lo largo del tiempo?

Ha sido un crecimiento muy natural, de aprender pisando el suelo. Empecé dibujando en CAD y de ahí pasé al almacén, donde me salió esa «obsesión» por el detalle. Si una bolsa de 100 conectores traía 97, para mí era un fallo grave porque el proyecto ya empezaba cojo. Luego en Compras, cuando importamos pantallas de Taiwán y se hablaba de piedras en las cajas, contraté gente allí para que las revisaran antes de cargarlas. Aprendí que, por muy lejos que estés, el control no se puede perder.

A la experiencia profesional hay que sumar la formación constante. Mientras trabajaba en Ambar comencé y finalice mis estudios en ingeniería de telecomunicaciones, lo que resulto un esfuerzo considerable, no solo para mí, pero que mereció la pena.

He hecho de todo y eso me sirve hoy para que el cliente no meta la pata donde yo ya la metí antes. Todo esto gracias a que en Ambar la gente enseña sin guardarse nada por envidia. Si uno sabe, sabemos todos.

 

  1. ¿Cómo manejas la coordinación entre las distintas áreas y empresas del grupo?

Intento ser ágil y pasar de la burocracia. No creo en los hilos de correos eternos que no llevan a nada. Hablo directo y con objetivos claros. Como he pasado por todos los puestos, hablo el mismo idioma que cualquier compañero. No mando desde un despacho, intento entender los procesos de verdad.

Intento que la gente que suma esté motivada, entusiasmada y que todos tengamos claro que el objetivo es que al cliente le vaya bien. Si hay un problema gordo, no mando un mail, bajo yo mismo y me pongo con el equipo a darle vueltas hasta que lo sacamos adelante.

 

  1. ¿Cuál dirías que ha sido la clave para que Ambar logre crecer y consolidarse como un grupo de empresas especializadas?

No hay trucos. Es rigor y currar mucho. Nos metemos donde otros no quieren, en sitios críticos donde las cosas tienen que salir perfectas sí o sí.

En Ambar, la precisión es lo que nos hace ganarnos la confianza del cliente. Hemos fallado a veces, claro, pero nunca nos hemos escondido. Hemos dado la cara y lo hemos arreglado. Esa lealtad es lo que hace que un cliente se quede contigo años. Y la competencia no me asusta, al revés, nos hace espabilar y ser mejores.

 

  1. No hay duda de que Ambar ha sabido adaptarse a la evolución tecnológica. ¿Cómo valoras la filosofía innovadora del grupo y cómo ha evolucionado hasta hoy?

Innovar para nosotros es una responsabilidad. En el 97 era hacer un plano perfecto de un hospital. Hoy es lo mismo, pero con más tecnología. No queremos ser «modernos» por la cara, queremos que el hospital no se pare. Si algo no le sirve de verdad al cliente, no nos interesa.

Me ha tocado ver de todo, desde lo analógico hasta la IA actual, y tengo claro que si te paras, te quedas fuera. Mi trabajo es que la gente no pierda esas ganas de aprender y de meterse en proyectos difíciles que otros no quieren.

 

  1. ¿Qué le dirías al Manuel que hace casi 30 años comenzó a trabajar en Ambar?

Le diría que se prepare, que esto va a ser intenso pero que va a valer la pena. Sobre todo, que esto va de personas, no solo de máquinas. Le daría tres consejos:

  • Que no pierda la curiosidad por mucho que suba el cargo.
  • Que no se hunda con los errores, sino que los solucione y aprenda rápido.
  • Que se junte con gente que aporte y se aparte de los negativos.

Por eso me hace ilusión un proyecto que estoy creando de escribir un libro que voy a intentar sacar este año. Voy a contar cómo puedo ayudar a otros en el día a día después de tanto tiempo «en el barro».

 

  1. Tras 30 años de historia y en plena revolución tecnológica, ¿cuál crees que es el mayor desafío y la mayor oportunidad para Ambar en los próximos años?

Tras 30 años, veo que el reto es no olvidar que la tecnología es para las personas. Nuestro trabajo ayuda a que un hospital funcione: que en una emergencia el sistema de evacuación funcione, que una radiográfica llegue lo más rápido posible al médico, etc…

Mi responsabilidad es que no repitamos errores y que sigamos siendo rigurosos, aunque todo vaya muy rápido. La oportunidad es seguir siendo el apoyo de nuestros clientes para que ellos crezcan y la sociedad también.

Para eso yo creo un equipo humilde para aprender y generoso para enseñar. Mi motivación es esa, saber que lo que hacemos sirve.

No me gustaría despedirme sin agradecer a mi familia que me permite dedicarle tanto tiempo a esto, a Pablo Gómez por darme esta oportunidad y enseñarme tantas cosas, a mis compañeros y hasta a la competencia, que me han hecho ser quien soy.

 

Como siempre digo: mi mejor proyecto no es el que finalicé ayer, es el que vamos a empezar mañana.

Ambar Telecomunicaciones se postula como aliado estratégico de las pymes cántabras en sus proyectos de ciberseguridad

La ciberseguridad se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las organizaciones debido al aumento de amenazas y la sofisticación de los ataques. En este sentido, las compañías se enfrentan a tres grandes riesgos. “Por un lado, la fuga de información y la indisponibilidad de información y sistemas y, por otro, los ataques a la cadena de suministro” ha explicado el director general de Ambar Telecomunicaciones, Roberto García, durante su intervención en la jornada “Cantabria Futuro”, organizada por la Cámara de Comercio de Cantabria en colaboración con El Diario Montañés.

El foro reunió a expertos del sector tecnológico cántabro para analizar los desafíos digitales que marcarán el rumbo de las empresas en 2026. Entre los temas abordados destacaron la ciberseguridad, la inteligencia artificial, la automatización de procesos, la factura electrónica y los requisitos normativos emergentes.

En su análisis sobre la ciberseguridad, García explicó el creciente catálogo de tipologías de ataque, entre las que mencionó la ingeniería social, el cifrado malicioso de datos, los ataques de denegación de servicio o la explotación de vulnerabilidades. Asimismo, entre los obstáculos más habituales a los que se enfrentan las pymes señaló la complejidad técnica de las herramientas y la escasez de perfiles profesionales especializados, sin olvidar el coste de implantación de estas herramientas. A pesar de ello, insistió García, “esta inversión es fundamental para proteger nuestros negocios y nuestros datos”.

A esto hay que añadir la regulación cada vez más exigente, especialmente desde la entrada en vigor del Esquema Nacional de Seguridad para quienes trabajan con la Administración y la inminente aplicación de la normativa europea NIS2, que afecta a sectores como la automoción.

En este contexto, el director general de Ambar y presidente del Clúster Tera animó a las empresas cántabras a apoyarse en el ecosistema tecnológico local, formado por compañías especializadas capaces de ofrecer consultoría, servicios gestionados y apoyo continuado durante todo el proceso de digitalización. “Cantabria cuenta con proveedores sólidos y cercanos, capaces de ayudar a las organizaciones a identificar sus riesgos, priorizar inversiones y proteger lo realmente crítico”, insistió.

Además, puso en valor el Centro de Ciberseguridad de Cantabria, en cuyo diseño participó Ambar. “Un aliado estratégico para las pymes” que pone a su disposición servicios de análisis, formación y demostración en materia de ciberseguridad.

La jornada contó con la participación de Rosa Vega, directora general de Cámara Cantabria, David Pérez, director de Desarrollo de Negocio de Viacore IT; Mónica Revestido, directora de Desarrollo de Negocio de Evenbytes, y Manuel Coterillo, CEO de LIS Data Solutions. Sus intervenciones aportaron diferentes perspectivas sobre el estado de la digitalización en Cantabria y las líneas tecnológicas que marcarán el próximo ejercicio. Durante el encuentro, se puso especial énfasis en mostrar cómo convertir estas obligaciones en verdaderas oportunidades gracias al impulso del Kit Digital y al ecosistema tecnológico regional.

El Grupo Ambar aporta su experiencia en tecnología audiovisual para digitalizar las cuevas rupestres de Cantabria

La representación digital de cuevas prehistóricas se ha consolidado como una herramienta ideal para la conservación, el estudio y la difusión del patrimonio cultural. El avance tecnológico permite proteger y difundir el arte rupestre de forma simultánea y proyectos como la recreación en 3D de Lascaux, en Francia, o las técnicas utilizadas en el Museo Altamira ya han inspirado soluciones similares en Estados Unidos y Japón.

Avances como la digitalización en alta resolución y a las tecnologías de realidad virtual y aumentada facilitan la recreación de forma precisa de entornos frágiles y de difícil acceso, pero necesitan agentes cualificados para su correcto desarrollo. En ese sentido, la capacidad y la experiencia del Grupo Ambar en tecnologías audiovisuales lo posiciona como el socio perfecto del proyecto CAN-ART, una iniciativa promovida por el Gobierno de Cantabria en el marco de la iniciativa Redes Territoriales de Especialización Tecnológica (RETECH), que busca aplicar las más avanzadas tecnologías digitales al estudio y gestión del arte rupestre, un patrimonio único reconocido por la UNESCO.

La primera fase del proyecto consiste en la digitalización y escaneado láser 3D de 30 cuevas rupestres y 1.300 piezas arqueológicas pertenecientes a las colecciones del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria (MUPAC). A partir de los datos recopilados, ocho empresas del Clúster Tera -al que pertenecen Ambar Telecomunicaciones y CiSGA- trabajarán en la recreación de escenas mediante un modelo tridimensional con textura fotorrealista de cada cavidad.

La participación del Grupo Ámbar se apoya en su amplia experiencia en tecnologías inmersivas, visualización avanzada e infraestructuras TIC de alto rendimiento. En este sentido, CiSGA será la responsable del equipamiento de procesado de imágenes, donde se aplican soluciones innovadoras de modelado, renderizado e inteligencia artificial para la creación de contenidos digitales de alta precisión. Ámbar Telecomunicaciones, por su parte, asumirá el diseño, implementación y puesta en marcha de la infraestructura audiovisual. El proyecto estudia un amplio abanico de tecnologías de última generación, entre las que destacan las soluciones inmersivas.

“Formar parte de un proyecto como CAN-ART supone una oportunidad única para poner la tecnología al servicio de la cultura y del conocimiento, porque nos permite contribuir a la difusión y preservación de un legado universal”, señala Roberto García, director general del Grupo Ambar. Gracias a este conjunto de tecnologías, CAN-ART ofrecerá nuevas formas de interacción con el patrimonio prehistórico, acercándolo al público de manera accesible e innovadora.

En Cantabria, proyectos como la representación virtual de la Cueva de Altamira o la Cueva de La Garma han demostrado el enorme potencial de estas tecnologías. Los visitantes pueden contemplar los bisontes polícromos o recorrer galerías milenarias tal como fueron hace miles de años, mientras los investigadores disponen de modelos tridimensionales que facilitan el análisis científico y la documentación precisa.

Ambar Telecomunicaciones, primer centro cántabro que consigue la homologación internacional TF-CSIRT de ciberseguridad

España es el quinto país europeo más afectado por los ciberataques en la primera mitad de 2025. Tal y como se recoge en el informe anual ‘Microsoft Digital Defense’, predominan los ataques de inicio de sesión y de ‘ransomware’ contra servicios críticos. En paralelo, la situación en Cantabria refleja una tendencia similar. El informe sobre criminalidad elaborado por el Ministerio de Interior revela que los ciberdelitos aumentaron en la región un 14,1% respecto al año anterior. Este tipo de delitos son los que más han aumentado, alcanzando un total 3.602 casos, de los que un 12% se corresponden con estafas informáticas.

Este crecimiento subraya la necesidad de contar con equipos especializados capaces de responder con rapidez y eficacia. En este escenario, Ámbar Telecomunicaciones ha dado un paso al frente como especialista en ciberseguridad al obtener la homologación internacional TF-CSIRT (Task Force on Computer Security Incident Response Teams), un reconocimiento que certifica la capacidad de la empresa para prevenir, detectar y responder ante ciber amenazas de manera óptima y coordinada.

Este logro sitúa a la empresa de telecomunicaciones como la primera organización en Cantabria con este sello y una de las pocas que lo tienen en todo el país. Actualmente, Ambar comparte distinción con otras 28 entidades, lo que consolida su liderazgo nacional en materia de ciberseguridad y refuerza su compromiso con la protección digital de empresas e instituciones. Al mismo tiempo, posiciona a Cantabria en el mapa europeo de los centros más preparados frente a ciberataques.

TF-CSIRT es la red europea que agrupa a los equipos de respuesta ante incidentes más avanzados del continente, tanto públicos como privados. Conseguir esta homologación requiere un riguroso proceso de evaluación que incluye la revisión de las certificaciones profesionales del equipo, la presentación de los currículums técnicos y la validación por parte de dos entidades previamente acreditadas.

“Este reconocimiento demuestra que Ámbar está capacitada no solo para actuar de forma inmediata ante un incidente, sino también para ayudar a las organizaciones a anticiparse y fortalecer su resiliencia frente a las amenazas digitales”, ha explicado el responsable de Ciberseguridad de Ambar, Ángel Ramos. “Este logro refuerza nuestra trayectoria ayudando a empresas, administraciones y ciudadanos a protegerse ante un entorno cada vez más complejo y digitalizado”, matiza.

Asimismo, la incorporación a esta red permite a la compañía colaborar con otros centros europeos de referencia en la gestión de incidentes graves, intercambiando información y coordinando respuestas conjuntas ante amenazas a gran escala. Por ejemplo, ataques masivos de ransomware, campañas de phishing o suplantación de identidad que afectan a miles de usuarios, así como intrusiones avanzadas dirigidas al robo de información sensible o al espionaje industrial. También intervienen en situaciones de denegación de servicio (DDoS) contra redes o servicios esenciales y en fugas de datos que requieren análisis forense y respuesta inmediata.

Ámbar Telecomunicaciones ha consolidado en los últimos años una posición destacada dentro del panorama nacional de ciberseguridad. Especialmente en todo lo relativo a la protección de infraestructuras tecnológicas críticas en grandes corporaciones. En 2024, obtuvo el nivel oro en la Red Nacional de Centros de Operaciones de Seguridad (SOC) y lideró el diseño y puesta en marcha del Centro de Ciberseguridad de Cantabria (C3). Una entidad impulsada por SODERCAN y el INCIBE para mejorar la seguridad digital autónomos, profesionales y empresas cántabras de todos los sectores y tamaños.

LA ENTREVISTA DEL MES: Álvaro Barreda, Service Manager CiSGA

  1. ¿En qué año comenzaste a trabajar en Ámbar?

Comencé a trabajar en Ámbar en el año 2010. Eran años de crisis económica, con una tasa de paro en aumento y pocas oportunidades laborales. Sin embargo, Ámbar estaba en pleno crecimiento y necesitaba poner en marcha un nuevo departamento de soporte 24×7: El CSGA.

  1. ¿Cómo recuerdas tus primeros días como operador en el centro de servicios? ¿Cómo llegaste a este puesto?

Guardo muy buenos recuerdos de mis primeros días en Ámbar. Formábamos un equipo de seis personas, todos jóvenes y recién incorporados, con el objetivo de crear un nuevo departamento de servicios 24×7.

En mi caso, me enteré por el COIE de la Universidad de Cantabria que estaba buscando perfiles de prácticas para Ámbar Telecomunicaciones. Tras varias entrevistas, me contrataron como operador para formar parte de aquel equipo inicial.

  1. Has pasado por varios roles dentro de la organización. ¿Cómo fue el proceso de pasar de operador a coordinador y, finalmente, a ser uno de los máximos responsables de CiSGA?

Creo que una de las claves ha sido la constancia y la capacidad de ver los retos como oportunidades para crecer profesionalmente. Además, mi desarrollo ha ido siempre de la mano del crecimiento de CiSGA. Hemos evolucionado de forma paralela.

  1. Has sido testigo del crecimiento de la empresa, desde que erais solo unos pocos trabajadores hasta ahora, que ya rondáis los 400. ¿Qué aprendizajes personales y profesionales te ha dejado ese recorrido dentro del Grupo Ámbar?

Ambos planos, el personal y el profesional, han ido muy ligados. He crecido en ambos ámbitos al mismo tiempo y considero que la perseverancia, la implicación y una cultura del esfuerzo son valores que funcionan tanto en lo laboral como en lo personal.

  1. ¿Cuándo empezaste a percibir que la parte de Servicios Gestionados podía convertirse en un área estratégica dentro del grupo?

La profesionalización de los servicios en nuestro sector es cada vez más común. Se ha producido un cambio en el modelo productivo en el que las empresas tienden a externalizar los servicios que no forman parte de su negocio principal, que les permite centrarse en su actividad.

En el ámbito de la informática y las comunicaciones, se necesita personal muy cualificado, y mantener departamentos propios resulta muy costoso. En cambio, un servicio gestionado ofrece conocimiento especializado y la flexibilidad de adaptarse a las necesidades del momento.

  1. ¿Cómo nació la idea de crear CiSGA como empresa propia dentro del Grupo Ámbar?

La idea surge precisamente de esa necesidad creciente en el mercado. Supimos identificar una oportunidad de negocio y transformarla en un proyecto de profesionalización de los servicios gestionados.

  1. ¿Qué hitos destacarías en la historia de CiSGA, desde sus primeros clientes hasta los proyectos actuales?

Hay muchos hitos importantes, pero destacaría los proyectos para el Gobierno de Cantabria, como ‘Mastin’ u ‘Osiris’, así como el proyecto de soporte a infraestructuras críticas de la Junta de Castilla y León, por su complejidad y el alto nivel técnico del equipo.

De los más recientes, el proyecto de soporte a usuarios de SACyL, que reúne todos los elementos técnicos, humanos y de gestión para ser uno de los trabajos más ambiciosos del grupo.

  1. ¿Qué dificultades destacarías de coordinar un equipo formado, en su mayoría, por profesionales que trabajan en sedes de clientes?

Trabajar con personas siempre implica retos, pero una de las principales dificultades cuando se trabaja en las instalaciones del cliente es mantener la identidad corporativa. Es fundamental no perder la perspectiva y recordar que representas a tu empresa, aunque desempeñes tu labor en casa del cliente.

  1. El Port de Barcelona es uno de los clientes más importantes de la empresa. ¿Qué es lo más difícil de trabajar en infraestructuras críticas?

El nivel de exigencia es muy alto. En infraestructuras críticas como las de un puerto, que nunca detiene su actividad, cualquier incidencia tiene un impacto directo en el negocio e incluso puede acarrear penalizaciones económicas.

El reto está en garantizar la continuidad del servicio y mejorar de forma constante. Dicho esto, también es un cliente muy gratificante. Cuando los proyectos avanzan y salen bien, la satisfacción es enorme.

  1. ¿Cómo se prepara o capacita al personal para trabajar con un cliente como la APB?

Los procesos de selección son exigentes y los perfiles muy cualificados. La ventaja de trabajar en un entorno como la Autoridad Portuaria de Barcelona es que resulta muy atractivo para profesionales que quieren desarrollarse. Es un entorno privilegiado donde se manejan tecnologías e infraestructuras punteras que difícilmente se ven en otros lugares. La motivación, sin duda, es la mejor preparación para trabajar en este tipo de proyectos.

  1. Uno de los proyectos más recientes es la gestión de la atención al usuario de SACyL. Ahora que el equipo ya lleva unos meses trabajando con este cliente, ¿qué retos os estáis encontrando?

El último reto que se nos ha presentado en este proyecto ha sido la incorporación de una nueva área de soporte de Sistemas de TI. Para asumir estas competencias ha sido necesario formar un equipo nuevo, altamente capacitado en entornos de virtualización, bases de datos, servidores de aplicaciones, etc.

En nuestro caso, ya contábamos con una amplia experiencia y conocimiento en este tipo de entornos que nos ha ayudado a afrontar con éxito este despliegue.

  1. Cuando comenzaste en el Grupo Ámbar, ¿llegaste a pensar que trabajarías con clientes como estos?

Francamente, sí. En el momento en que me incorporé a Ámbar ya había clientes muy importantes en el grupo, tanto del sector industrial como del sanitario, energético o del transporte. Precisamente, uno de los grandes atractivos de trabajar en Ámbar siempre ha sido la oportunidad de participar en proyectos con este tipo de clientes de primer nivel.

  1. Para terminar, una pregunta clásica: ¿qué le dirías al Álvaro que comenzó a trabajar en el Grupo Ámbar hace 15 años?

Le diría, en primer lugar, que fue una buena decisión. Le aconsejaría que confiara más en sí mismo, porque va a conocer a grandes profesionales de los que aprenderá muchísimo, e incluso a algunas personas que se convertirán en buenos amigos. Con el paso del tiempo y la perspectiva, verá que las cosas han merecido la pena.

 

Ambar Telecomunicaciones conecta con el talento joven en la III Feria de Empleo de Santander

En una empresa de base tecnológica como Ambar, no solo se necesitan ingenieros, informáticos o matemáticos capaces de desarrollar soluciones técnicas, sino también profesionales en áreas como Administración y Dirección de Empresas, Recursos Humanos o Comunicación que aseguren la eficiencia organizativa, la gestión del talento y la proyección de la empresa. Más de una decena de personas del equipo expusieron esa transversalidad durante la III Feria de Empleo de Santander.

Organizado por la Universidad de Cantabria y el Ayuntamiento de Santander, el evento reunió a casi un centenar de empresas en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la capital cántabra. La jornada se saldó con un balance muy positivo después de recibir a multitud de jóvenes interesados en conocer las oportunidades profesionales que ofrece un grupo como Ambar.

El equipo de Ambar acudió a la feria con un planteamiento abierto y en busca de perfiles muy variados, procedentes tanto de titulaciones universitarias como de ciclos de Formación Profesional. En el corto plazo, la empresa pretende reforzar su plantilla con instaladores y técnicos de gestión de sistemas avanzados. De hecho, el departamento de Recursos Humanos ya está revisando los currículums recibidos durante la feria y en las próximas semanas contactará con los candidatos que mejor se ajusten a las necesidades actuales.

La participación en este tipo de eventos forma parte de la estrategia de atracción de talento de Ambar Telecomunicaciones, que continuamente hace frente a proyectos que requieren nuevas incorporaciones. En los dos últimos años, la compañía ha incorporado a cinco profesionales que conoció precisamente en ferias de empleo, lo que demuestra el valor de estos encuentros como herramienta de captación y desarrollo de talento local.

Con cerca de 300 trabajadores repartidos por todo el país, la empresa cántabra hace frente a proyectos de gran envergadura para entidades como Aena, la Autoridad Portuaria de Barcelona, SACYL o EDP, entre otros muchos. Durante el último ejercicio, la ejecución exitosa de más de 1.000 proyectos de diversa índole para una cartera de clientes que supera ampliamente las 200 organizaciones consolidan a la compañía como una lugar de interés para desarrollar una carrera profesional.

Gracias a la participación de multitud de empresas y a la masiva respuesta del alumnado, la Feria de Empleo de Santander ha sido un punto de encuentro entre el talento y las oportunidades laborales. Además de participar en este tipo de convocatorias, Ambar Telecomunicaciones apuesta por el acercamiento a los futuros profesionales a través de la asistencia a centros educativos y la participación en iniciativas que buscan adaptar los estudios a las necesidades del mercado laboral.

Ambar Telecomunicaciones acerca la realidad extendida a los estudiantes de la Universidad de Cantabria

La realidad extendida permite visualizar y manipular modelos 3D de manera inmersiva antes de su construcción o implementación. De este modo, facilita la planificación y simulación de procesos complejos, mejora la colaboración entre equipos distribuidos en distintas ubicaciones y reduce errores costosos al anticipar problemas en entornos virtuales. Por todo ello, adquirir competencias en este campo supone una ventaja en el cada vez más competitivo mercado laboral.

Gonzalo de Ramón, diseñador gráfico de Ambar Telecomunicaciones, ha participado en la microcredencial ‘Introducción a la Realidad Extendida’ de la Universidad de Cantabria. Durante la sesión, dirigida a estudiantes de Ingeniería, ofreció una clase práctica enfocada en mostrar cómo se trabaja la realidad virtual (VR) en un entorno profesional. Así, los alumnos tuvieron la oportunidad de comprender todo el proceso de creación de objetos 3D y su posterior integración en aplicaciones de VR.

Para ello, Gonzalo inició la clase con una introducción a los rudimentos básicos de ‘Blender’, la herramienta de modelado 3D que utiliza el equipo de Ambar. El alumnado aprendió a modelar un objeto partiendo de un plano 2D, a preparar sus UV para aplicar correctamente las texturas y, finalmente, a exportarlo. Este enfoque práctico permitió al grupo familiarizarse con conceptos fundamentales de la creación digital que son aplicables a cualquier proyecto 3D.

Posteriormente, Gonzalo mostró cómo trasladar estos objetos a ‘Unity’, una de las plataformas más populares para el desarrollo de videojuegos y aplicaciones de realidad virtual. Los estudiantes importaron el objeto previamente creado y lo ubicaron dentro de una sala virtual, donde pudieron interactuar con él utilizando gafas de realidad virtual. De esta manera, vivieron de primera mano todo el ciclo de trabajo, comenzando por el diseño inicial y terminando con la visualización e interacción en un entorno inmersivo.

Fue muy gratificante ver cómo los alumnos experimentaban con las herramientas y comprendían la lógica detrás de cada paso, desde el plano 2D hasta verlo en VR”, afirma Gonzalo de Ramón. La actividad permitió que los estudiantes aprendieran a manejar el software específico, pero también entender la importancia de la planificación, la estructura de los objetos 3D y la integración de la tecnología en proyectos concretos.

La microcredencial ‘Introducción a la Realidad Extendida’ forma parte del Programa de Hibridación de la Universidad de Cantabria, una iniciativa que busca complementar la formación de grado con microcredenciales tecnológicas dirigidas a estudiantes de cualquier disciplina. En una época marcada por la digitalización industrial y los avances tecnológicos aplicados a todos los sectores de actividad, los futuros profesionales contarán con una ventaja competitiva útil para cualquier destino laboral.

«La formación de talento capaz de utilizar la tecnología de manera transversal es fundamental para impulsar el desarrollo económico y social de Cantabria»

Las competencias digitales se han convertido en un requisito imprescindible para cualquier profesional, sin importar su especialización o sector. La capacidad de comprender, aplicar y adaptarse a la tecnología se ha transformado en un factor determinante para afrontar con éxito los retos del mercado laboral.  

“Desde la gestión de información hasta la automatización de procesos, estas habilidades representan hoy una ventaja competitiva que trasciende el ámbito tecnológico”, afirmó Roberto García, director general del Grupo Ambar y presidente del Clúster Tera, durante su participación en la ‘Microcredencial en Introducción a la Realidad Extendida’ del Programa de Hibridación de la Universidad de Cantabria. 

En su ponencia, impartida en la Escuela de Ingenieros Industriales y de Telecomunicación, García puso de relieve cómo la digitalización está impactando en sectores tradicionalmente alejados del ámbito TIC. En este sentido, destacó el caso de los bufetes de abogados, donde la incorporación de soluciones digitales está transformando la práctica jurídica. La gestión automatizada de expedientes o el uso de bases de datos inteligentes que agilizan la consulta legislativa y jurisprudencial son herramientas cada vez más utilizadas por este gremio.  

El director general de Ambar también habló a los alumnos del impacto de la realidad extendida, una tendencia emergente que está cambiando la forma en que los profesionales interactúan con su entorno de trabajo. Para ilustrarlo, presentó ejemplos de dispositivos de vanguardia como las Meta Ray-Ban Display AI Glasses y las visionOS 26 de Apple, que combinan inteligencia artificial y realidad aumentada para ofrecer nuevas posibilidades de interacción y acceso a la información en tiempo real. 

“Conocer cómo aplicar la realidad extendida permite a cualquier profesional trabajar de manera más eficiente, colaborar mejor y adaptarse a los cambios del entorno digital”, afirmó García. Por ejemplo, permite ver información importante superpuesta sobre el mundo real, entrenarse con simulaciones, trabajar a distancia con otros compañeros o presentar ideas de forma más visual y comprensible. 

El Programa de Hibridación de la Universidad de Cantabria es una iniciativa diseñada para complementar la formación de grado con un itinerario paralelo de microcredenciales tecnológicas. Su objetivo es garantizar que los futuros profesionales, independientemente de su disciplina, desarrollen competencias digitales y adquieran un conocimiento transversal que les permita adaptarse a un entorno laboral en continua evolución. La propuesta se enmarca en una visión formativa de excelencia, donde la combinación de conocimiento y tecnología se consolida como una herramienta clave para afrontar los desafíos de la transformación digital. 

Desde el lanzamiento del programa, el Clúster Tera -al que pertenece el Grupo Ambar- participa de forma activa, aportando la experiencia y el conocimiento de sus socios al servicio de los profesionales del futuro. “La formación de talento capaz de interpretar y utilizar la tecnología de manera transversal es fundamental para impulsar el desarrollo económico y social de Cantabria”, concluye García. 

Caso de éxito: Sala Barcelona

El proyecto MIES desarrolla una plataforma no invasiva sin contacto para evaluar la función física en personas mayores

  • El sistema obtiene datos biomecánicos de relevancia a través de pruebas físicas simples
  • Los resultados del estudio piloto corroboran la eficacia de esta herramienta para analizar equilibrio, fuerza muscular y control postural
  • Esta solución representa un paso significativo hacia evaluaciones geriátricas más objetivas, rápidas y accesibles

En un contexto de progresivo envejecimiento de la población, especialmente en regiones como Cantabria -la cuarta región más envejecida de España-, el Proyecto MIES se ha consolidado como una herramienta preventiva para gestionar eficientemente este fenómeno y prever posibles problemas físicos entre las personas mayores. Recientemente, investigadores que trabajan en el proyecto han presentado una solución tecnológica de evaluación funcional sin contacto, destinada a mejorar el diagnóstico y seguimiento del estado físico en personas mayores. Se trata de un hito significativo para realizar evaluaciones geriátricas más objetivas, facilitar la detección precoz de la fragilidad y anticipar el riesgo de caídas.

El funcionamiento del nuevo sistema de estimulación y evaluación física se basa en una cámara de tiempo de vuelo (ToF), equipada con sensores de profundidad y un avanzado sistema de captura de movimiento sin necesidad de marcadores corporales. Esto permite evaluar a los pacientes sin contacto físico ni equipamiento clínico especializado, lo que facilita su integración en entornos como residencias, centros de día e incluso hogares particulares.

Bajo la batuta de Ana Sobrino Santos, ingeniera biomédica del IDIVAL, se ha realizado un estudio piloto a personas mayores y un grupo control de adultos jóvenes para testear la fiabilidad de la herramienta. A través de pruebas físicas sencillas como sentadillas, estancias de pie en distintas posturas o ejercicios de equilibrio, el sistema recoge diferentes métricas biomecánicas. Desde el desplazamiento del centro de masa y el área de oscilación postural, hasta la flexión de rodillas o la alineación de la columna. Estos datos permiten obtener una imagen precisa de la capacidad física del paciente, un aspecto fundamental para detectar precozmente signos de fragilidad o deterioro funcional.

Los datos obtenidos muestran diferencias significativas entre ambos grupos en cuanto a amplitud de movimiento y estabilidad. Además, el sistema permite el seguimiento longitudinal del estado funcional, detectando incluso alteraciones sutiles relacionadas con caídas recientes. Uno de los hallazgos más destacados es que los primeros 10 segundos de las pruebas de equilibrio estático capturan gran parte de las variaciones en estabilidad, lo que permitiría optimizar el tiempo de evaluación sin comprometer la fiabilidad de los resultados.

Los resultados de este estudio, recientemente publicados en la revista científica ‘Technologies’ (MDPI), avalan la eficacia de esta herramienta que evidencia los beneficios de la innovación tecnológica aplicada al sector sanitario. Sus desarrolladores confían en que, tras la validación por parte de la comunidad científica internacional, se convierta en un estándar de referencia para la detección temprana de la fragilidad y del deterioro cognitivo en personas mayores.

El consorcio de MIES, liderado por Ambar Telecomunicaciones y al que también pertenecen el Instituto de Investigación Sanitaria Marqués de Valdecilla (IDIVAL) y la Universidad de Cantabria, a través de su Grupo de Ingeniería Fotónica (GIF-UC), ya ha comenzado a validar con éxito los primeros prototipos para evaluar las funciones físicas en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla y en el Centro Hospitalario Santa Cruz de Liencres. Próximamente hará lo propio en la Fundación San Cándido.

Funciones cognitivas y gestión de resultados

Además de esta herramienta dirigida a analizar el sistema físico, también se han conseguido importantes avances en la investigación del sistema cognitivo. En este sentido, mediante técnicas de gamificación, que abarcan tanto actividades con una mesa como experiencias inmersivas en entornos de realidad virtual, MIES consigue evaluar funciones ejecutivas como la atención, la memoria visual o la velocidad de reacción. En términos de gestión de resultados, el equipo ha dedicado gran parte del trabajo de los últimos meses a incorporar mecanismos de ciberseguridad y a mejorar la visualización de los datos y el almacenamiento de éstos en la nube.

Con un presupuesto total de 1,94 millones de euros y un plazo de ejecución de 36 meses, estos avances representan un paso decisivo en la búsqueda de herramientas que permitan un envejecimiento activo, autónomo y saludable.

Impacto económico y social del proyecto

El Proyecto MIES avanza con paso firme hacia un nuevo modelo de evaluación en el ámbito geriátrico. Además de mejorar la calidad de la atención a las personas mayores, esta iniciativa permite una gestión más eficiente de los recursos disponibles. En este contexto, la automatización parcial del seguimiento funcional podría suponer una reducción superior al 50% en los costes asociados a las evaluaciones presenciales periódicas, sin afectar a la calidad del servicio prestado.

La solución propuesta en el proyecto de I+D MIES, que además del sistema físico también engloba un sistema cognitivo, utiliza técnicas de gamificación para evaluar funciones ejecutivas, como la atención, la memoria visual, la velocidad de reacción o la coordinación motora. De este modo, logra una evaluación encubierta y no invasiva a través de actividades lúdicas, incorporando sensores a juegos con tarjetas, pulsadores o piezas para ensamblar, entre otras. Este método no solo reduce el sesgo habitual de las pruebas clínicas, sino que también aumenta la participación activa de los usuarios.

Desde el punto de vista social, la detección temprana de alteraciones físicas o cognitivas contribuirá a mantener la autonomía de las personas mayores durante más tiempo, disminuir el riesgo de caídas, fortalecer la salud muscular y ósea, y preservar las funciones cognitivas. En conjunto, estos beneficios impactan directamente en el bienestar general del paciente y en una mejor calidad de vida en las etapas más avanzadas de la vida.

MIES Proyecto CPP2022-009714 financiado por MICIU/AEI /10.13039/501100011033 y por la Unión Europea NextGenerationEU/ PRTR