Pantallas colaborativas

Desayuno de trabajo: ¿Cuánto más vas a tardar en actualizar tus espacios de reunión?

El pasado miércoles 1 de febrero, Ambar Telecomunicaciones participó en la presentación de las soluciones audiovisuales de la empresa Newline. A lo largo esta jornada, se demostró cómo sacar el máximo partido a los nuevos espacios en una reunión mediante el uso de pantallas interactivas como una alternativa de colaboración en cualquier corporación.

Estas pantallas abarcan todas las herramientas necesarias durante la reunión, es decir, desde crear presentaciones más dinámicas con medios adicionales y realizar anotaciones, hasta compartir conceptos con los asistentes y no asistentes a la reunión. De este modo, se unifican todos los materiales de formación en un solo lugar al que puede acceder toda la empresa.

Asimismo, estas pantallas se convierten en la solución a medida para un Huddle Space. Un pequeño espacio para la colaboración, el pensamiento, la creatividad, la presentación y resolución de problemas, que no requiere una reserva formal sino que se basa en el orden de llegada, por lo que ha de estar siempre disponible. En cierta medida, estos espacios son idóneos para reuniones espontáneas, presentación de proyectos o sesiones informativas, destinado a grupos reducidos de personas.

Entre las soluciones que ofrece Ambar Telecomunicaciones a sus clientes, las pantallas colaborativas están transformando la forma de hacer negocios. Estas incluyen un sinfín de funciones: sistema doble de webcam y de altavoces, micrófonos direccionales, un pc y las funcionalidades propias de una pantalla capacitiva.

Si quiere acceder a más información, no dude en consultar el siguiente enlace.

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La entrevista del mes: Manuel Álvarez, Director de proyectos de Ambar.

Lo recuerdo perfectamente. Fue el 15 de julio de 1997. Estaba estudiando FP2 en Electrónica y me subí al tren en Puente San Miguel con los nervios lógicos de quien empieza su primer trabajo. La oficina me impactó por lo austera que era. Era un espacio pequeño y con muy poca luz; de hecho, en la planta de arriba el techo era tan bajo que tenías que moverte casi agachado. Nuestra primera base operativa no parecía una oficina técnica convencional, sino un centro de operaciones volcado totalmente en el trabajo. No sobraba nada.